lunes, 12 de noviembre de 2007

El BaRRoCo



PoEsIa






Luis de Góngora
(1561 en Córdoba-1627) es, como sabemos, el adalid del culteranismo.
El carácter desabrido de Góngora, su incisividad satírica y la arrogancia con que se comportó como artista, le originaron abundantes enemistades. La más resonantes fue la de Quevedo, tan agresivo como él, que profesaba un estética diferente (el coneptismo).
En la poesía de Góngora se advierten dos épocas:
Anterior a 1610 (la de “príncipe de la luz”), sus rasgos culteranos son mucho menores. Esta primera época fue siempre fue elogiada por la crítica
Posteior a 1610 (“príncipe de las tinieblas”) A partir de esta época se acentúa grandemente su hermetismo. La crítica rechazó como abominable esta época, que fue rescatada al celebrarse el tercer centenario de Góngora (1927) por los jóvenes poetas de la generación del 27.
A parte de dos comedias poco relevantes, la obra de Góngora es exclusivamente lírica. Escribe poesía religiosa y sobre todo profana, y emplea las estrofas de aquel momento, en versos cortos o largos: romances, romancillos, redondillas, sonetos, tercetos, silvas, octavas, etc.
Su inspiración se orienta hacia dos polos opuestos: humorístico o burlesco, por un lado, y de refinada idealización, por otro. Ambas direcciones se entremezclan en obras fundamentales como la “Fábula de Píramo y Tisbe”. Sus obras maestras son además los poemas “Soledades” y “Fábula de Polifemo y Galatea”, en que nuestra lengua alcanza un punto máximo de esplendor formal.








Francisco de Quevedo
Francisco de Quevedo y Villegas, nació en Madrid (1580).
La imagen que suele tenerse de Quevedo es la de un escritor chocarrero y procaz. Pero, aunque es cierto que escribió cosas de ese jaez, se le hace notoria injusticia al no reconocer que, además, es uno de los más grandes escritores españoles, como lírico, escritor político y severo moralista.
Como en Góngora, se da en él una disociación chocante entre el sarcasmo (desengañado, amargo) y la hondura (superior a la de Góngora) poética y de pensamiento.
Obras
Compuso
Abundantes poesías, serias o burlescas, que aparecieron póstumas en el libro “Parnaso español” (1648)
Una novela picaresca: Vida del Buscón
Sueños (en prosa, satírico-burlesco): Las zahúrdas de Plutón, El mundo por dentro, etc.
Una fantasía satírico-moral “La hora de todos” y “Fortunata con seso”
Obras ascéticas: “La cuna y la sepultura”
Obras políticas: “Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás”; y el “Marco Bruto”
Como sabemos, Quevedo es ápice del conceptismo barroco. Este estilo procede a una gran condensación del pensamiento, y elabora conceptos (es decir, correspondencias y aproximaciones entre objetos muy diferentes) con un lenguaje aparentemente llano
El pesimismo acerca del hombre, la desconfianza hacia él, un cierto rencor contra la vida, característicos del siglo barroco, son comunes a Góngora, Quevedo, Calderón y Gracián, junto con una tendencia a la misoginia o aborrecimiento del amor y de la mujer. Lope de Vega poco se pareció a ellos.

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